Sermones y Bosquejos

“Se Desanimó El Pueblo”

Introducción:

  1. Núm. 21:4, “Se desanimó el pueblo por el camino”.
  2. Frecuentemente hay desaliento en­tre el pueblo de Dios.
  3. A veces pasamos por valles de de­presión, por sequías espirituales.
  4. Nos falta el entusiasmo. Seguimos asistiendo a los servicios, pero lo hacemos como de costumbre, con un sentido de deber y obligación.
  5. Es difícil concentrarnos en los himnos, las oraciones, el estudio y aun durante la cena del Señor no meditamos en la muerte de Cristo.
  6. Luc. 11:35 “Mira, pues, no suceda que la luz que en ti hay, sea tinieblas”.
  1. Algunas Causas Del Desaliento.
  2. El corazón todavía está en el mundo.
  3. Núm. 11:4,5 “Nos acor­damos… (De) Egipto”.
  4. Núm. 14:2 “¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?”
  5. El mundo nos tienta, nos abruma con su música, con sus programas de televisión, con las conversaciones que te­nemos que escuchar diariamente en el trabajo, en la escuela. Los del mundo (los que son de la carne) “piensan en las cosas de la carne” (Rom. 8:5).
  6. Sant. 1:8; 4:8 es difícil no ser de “doble ánimo” a veces.
  7. Pero “Ninguno puede servir a dos señores” (Mat. 6:24).
  8. El temor.
  9. Deut. 31:6 “Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis”.
  10. 1 Sam. 17:32 “No desmaye el corazón de ninguno a causa de él”.
  11. Mar. 6:49,50 “¿Tened ánimo; yo soy, no temáis!”
  12. La persecución.
  13. Hech. 5:40,41 “azotarlos… gozosos… de padecer”.
  14. Hech. 23:11 “Ten ánimo, Pablo”.
  15. La enfermedad.
  16. 2 Cor. 12:7-12 “aguijón… bástate mi gracia… me gozo”.
  17. 2 Cor. 4:16 “no des­mayamos… hombre exterior se va desgas­tando”.
  18. Prov. 18:14 “El ánimo… soportará su enfermedad”.
  19. Los problemas no resueltos.
  20. 2 Tim. 3:16,17 “Escritura… útil para… corregir”.
  21. Debemos resolverlos, en el hogar, en la iglesia.
  22. Algunos no quieren resolverlos. Les gusta la contienda, los disgustos,

los pleitos y la miseria que producen tales cosas.

  1. Sólo quieren quejarse de que “me ofendieron”, “me maltrataron”, “fueron

muy injustos conmigo”, etc. Pero no quieren resolver el problema (por ejem­plo, como Jesús enseña en Mat. 5:23,24; 18:15-17).

  1. Las novelas son populares porque a la gente le gusta la miseria. Al ver las no­velas, comparten la carnalidad y la miseria presentadas.
  2. Lo Que No Debemos Hacer Cuando Estamos Desalentados.
  3. No dejar de asistir a las reuniones de la iglesia.
  4. Algunos dicen, “Sólo por un tiempo para reexaminar mi vida”.
  5. Pero Heb. 10:25 “No dejando de congregarnos”.
  6. Hech. 20:7 “El primer día de la se­mana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba”.
  7. 2 Ped. 3:10 “Pero el día del Señor vendrá como ladrón”.
  8. No culpar a otros.
  9. “No me saludaron”. “No me visi­taron”. “Me ofendieron”. “Nadie se preocupaba por mí”. “Si no voy no me echan de menos”.
  10. “No me gustó la predicación”. “No hay vida”.
  11. En el juicio final, pues, ¿Cristo dirá a los tales “Bienvenidos”?
  12. 2 Sam. 12:7 ¿Tú eres el hombre! Tú mismo tienes la culpa.

III. Lo Que Debemos Hacer Cuando Nos Sentimos Desalentados.

  1. Apartar tiempo para leer, oír la Palabra de Dios.
  2. Rom. 10:17 “La fe viene por el oír…Palabra”.
  3. Si no oímos ni leemos, la fe muere; hay desaliento.
  4. Sal. 27:13,14 “Hubiera yo des­mayado, si no creyese..esfuérzate, y aliéntese tu corazón”.
  5. Apartar tiempo para orar.
  6. Sal. 139:1-12 “Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme”. Dios sabe

nuestras fuerzas y flaquezas. No podemos esconder nada de El.

  1. El ejemplo de Jesús: Luc. 3:21; 22:44 “en agonía” (más que la

depresión).

  1. Luc. 18:1 “orar siempre, y no des­mayar”.
  2. Sal. 61:1-3 “Llévame a la roca que es más alta que yo”.
  3. Recordar las muchas bendiciones de Dios.
  4. Vida, salud, familia, bendiciones materiales y espirituales.
  5. Sant. 1:17 “Toda buena dádiva y todo don perfecto…de lo alto”.
  6. Por la providencia de Dios hemos oído el evangelio, obedecido.
  7. La ingratitud produce el desaliento.
  8. Ser más activos en la obra.
  9. Hech. 10:38 “Jesús anduvo ha­ciendo bienes”.
  10. Apóstoles muy activos.
  11. 1 Reyes 19:9 “¿Qué haces aquí, Elías?” Es lo que Dios nos pregunta cuando estamos en la cueva del des­aliento.
  12. Después de una gran victoria, 18:40, 45.
  13. Se sentía muy deprimido, v. 4.
  14. Estaba muy miedoso, v. 2, la ame­naza de Jezabel.
  15. El remedio: trabajar, 19:15.
  16. Y recordar que Dios siempre tiene su remanente fiel, 19:18.
  17. La cooperación y la colaboración entre hermanos animan mucho.
  18. Luc. 10:1 “a quienes envió de dos en dos”.
  19. Hech. 13:2 “Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra”.
  20. Hech. 16:3 “Quiso Pablo que (Timoteo) fuese con él”.
  21. Neh. 4:6 “Edificamos el muro porque el pueblo tuvo ánimo para traba­jar”.
  22. Rom. 12:11 “no perezosos; fer­vientes en espíritu”.

Conclusión:

  1. Estudiar con cuidado las causas del desaliento (dar resumen).
  2. No dejar de asistir, ni culpar a otros.
  3. Sino apartar tiempo para oír o leer la Palabra, para orar, y para ser más

activos en la obra.

  1. El ejemplo de Elías es muy claro. Le aconteció como ejemplo para nosotros

(1 Cor. 10:11). No estamos solos. El ene­migo no es más fuerte que Dios. Hay mucho trabajo que hacer. Cuando el cris­tiano está en el valle de la depresión espiritual, Dios pregunta: “¿Qué haces aquí?”

 

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